el color de mis sueños
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lunes, 8 de septiembre de 2014
viernes, 8 de agosto de 2014
martes, 14 de agosto de 2012
Mi cita
lunes, 1 de agosto de 2011
sábado, 30 de julio de 2011
jueves, 16 de junio de 2011
Instrucciones para Soñar
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Libro arte, 2011.
Instrucciones para Soñar nace a partir del interés por indagar en nuestro mundo onírico, sus vinculos con la vida cotidiana y las relaciones que se tejen en ese cruce de efectos y causas.
miércoles, 15 de junio de 2011
sábado, 12 de marzo de 2011
"INSTRUCCIONES PARA SOÑAR"
martes, 9 de noviembre de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
ENCUENTROS
miércoles, 3 de marzo de 2010
BILLETES SIN VALOR
Un libro sobre el dinero

BILLETES SIN VALOR (intervenciones sobre papel moneda)
Muestra virtual que reune la obra de 42 artistas de Brasil, Argentina, Chile, Colombia, México, U.S.A., España y Turquia.
La intención es realizar una obra-libro con los billetes intervenidos en edición única más un tiraje artesanal de 50 libros por Utopia Ambulante y Factoria TACH.


http://www.librosinvalor.blogspot.com/
http://librosinvalor.blogspot.com/2010/02/angela-maria-roman-palacio-colombia.html
sábado, 5 de diciembre de 2009
lunes, 15 de junio de 2009
CONSERVACIÓN

a mi madre
como siempre
Hoy es el día
para hacer homenajes
acariciar la memoria
domesticar un zorro
cuidar mi rosa
abrazar un árbol
detener el tiempo
elegir un paisaje
hacer un inventario
contemplar
presagiar
olvidar
extinguir
exiliar
conservar
para que un día como hoy
no corra el riesgo de dilapidarse en el ayer.
INAUGURACIÓN:Viernes 12 de Junio, 7:00 p.m. CORTO CIRCUITO
Exposición abierta hasta Miércoles 8 de julio.
Horarios de visita de lunes a viernes de 3:00 a 5:00 p.m.
Centro Cultural Pablo Oliveros Marmolejo Calle 24 no. 8-55
FUNDACIÓN UNIVERSITARIA DEL AREA ANDINA
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jueves, 21 de mayo de 2009
lunes, 27 de abril de 2009

jueves, 2 de abril de 2009
sábado, 7 de junio de 2008
Exposición CALLE BOHEMIA
700repart en IMAGEN REGIONAL

"Dentro de los proyectos seleccionados encontramos el colectivo 700REPART con una obra que gira en torno a la creación del libro de artista. los intereses de corte histórico. estético, semántico llevan a este grupo a concebir el libro arte como un mapa que propone un itinerario sígnico para sumergir al lector en el universo imaginario de un relato textual a la vez que visual." ( fuente:presentación del catálogo por la curadora Viviana Angel Chunfi)
Los prototipos de Libro Arte que para esta ocasión presenta el grupo de investigación, son el resultado de nuestra indagación previa, sobre los imaginarios que hemos venido construyendo en la creación de Libro Arte asociado al universo de lo simbólico como forma de narración y de inscripción visual. Quiere decir esto que, lo que se tiene como objeto nominal (el libro), empieza a tener sentido cuando abarca la expresión simbólica, en palabras de Cassirer “la preganancia simbólica” en el sentido de la dimensión de algo que se aprehende como un conocimiento intuitivo, como otra manera de abordar el conocimiento, la verdad, no la lineal y demostrable, sino la indecible que se hace decible; las imágenes, los códigos, las transcripciones, las improntas, la posibilidad en fin, de acceder a la consciencia.
Inauguración del evento: Jueves 5 de Junio 2008, 7:00 pmLugar: Sala Banco de la República, Pereira
miércoles, 4 de junio de 2008
Libro de artista, espejo de su creador
Página de uno de los libros de la artista Ángela Román. Esta es la tercera muestra de Libro Arte que se lleva a cabo en Colombia.
26 Abril 2008 - 6:35pm
Y es que los libros de artista son una mirada introspectiva a los entusiasmos ocultos del artista. Nace una idea, el mundo, la ciudad, la maternidad, el amor, y ya luego es sólo cuestión de convertirla en soporte físico: sólo hay dos reglas; la primera, utilizar papel y la segunda, recordar que la vida y el arte van de la mano.
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18-04-08. Pabellón 12, Corferias. Bogotá
lunes, 3 de diciembre de 2007
“ESTAR EN LA MEMORIA" El Arte como Duelo
A mi padre, que en medio del silencio hizo parte de la dura travesía que significó la muerte de mi madre, a los maestros Carlos Alberto Hoyos y Carlos Alberto Ayala quienes aportaron de manera objetiva dentro y fuera de las actividades académicas, especialmente al maestro Carlos Augusto Buriticá quien acompañó y asesoró semestre a semestre la ejecución del proyecto, y a la maestra Ma. del Carmen Falcón Tome, directora de este proyecto, que es en sí mismo, una extensa nota de agradecimiento a mi madre quien siempre estará a mi lado.
"Hoy es preciso pensar toda esa abundancia de lo impalpable:
enunciar una filosofía del fantasma.
M. Foucault.
En la memoria se sumerge una realidad ineludible: la ausencia de un ser querido expresada en un documento narrativo de fantasmas y fantasías vitales, cuya fuerza evocadora interpreta momentos, cartas, notas, besos, fotografías y pedazos de espíritu; como dice Foucault (Theatrum Philosophicum -1970): “una filosofía del fantasma fundada en la materialidad de lo incorpóreo en la ausencia como topos y la voz como lugar de aparición y representación de los espectros”.
Y uno aprende...
El Arte como Duelo
El proceso del duelo no siempre se presenta cuando se pierde un ser querido, las pérdidas son de siete tipos, cada uno de ellos, tiene un proceso de adaptación diferente y aunque todas se viven con dolor la muerte es la más difícil de superar. En todos los casos, una pérdida confronta y cuestiona el sentido de la vida; ellas son: las relaciones afectivas: personas y animales, ambientales: hechos catastróficos que desestabilizan el lugar donde habitamos, hábitos: de fumar y beber, habilidades: perder lo que se sabe hacer como jugar, cantar, proyectos: se planean pero no resultan, Objetos: pertenencias de gran importancia como papeles, y partes del cuerpo: dedos, piernas, brazos, etc.
Citadas las diferentes clases de un duelo, es pertinente aclarar que este proyecto se fundamenta propiamente en el duelo que se hace a un ser amado.
De acuerdo a las diferentes costumbres que tiene cada cultura, el ritual de la muerte se celebra de una manera específica; el día de los muertos parte del calendario católico dentro de las fiestas del mes de noviembre; en países como México se celebra de modo alegre, en medio de comida y bebida que comparten al lado de sus difuntos; costumbres heredadas de los indígenas de pueblos mexicanos; y en otros países de Latinoamérica como en el nuestro se celebra en medio de oraciones, cantos y recogimiento.
El propósito de elaborar un libro de artista a partir de la vivencia de pérdida y duelo propia y de otras personas, surge de un peculiar ritual en homenaje a los muertos del Museo cementerio San Pedro de Medellín, convocado por un grupo de artistas Casatallersitio, de esa ciudad y el artista plástico Juan Fernando Vélez, la noche del 1 de noviembre del pasado año; en una especie de galería de fotos de fallecidos, pretendían despojar la muerte del carácter doloroso, violento y trágico que la rodea. Participaron en talleres para elaborar el duelo y en medio de ellos, hicieron faroles y adornaron los mausoleos y bóvedas del cementerio; comenta el artista Vélez, uno de los promotores de este evento que trajo de México la idea de celebrar la muerte: “los visitantes llegarán con fotos de los fallecidos, flores y cualquier ofrenda que quieran dar a sus muertos, parece una locura pensar en celebrar en un cementerio, pero queremos darle un carácter festivo a manera de terapia”.[1]
Partir del dolor para representar, expresar y estetizar situaciones de la vida es una iniciativa que desde diferentes medios ha inquietado al artista, esencialmente cuando se puede hacer participes a otras personas que se identifican con estas situaciones como sucede en este caso con “El Arte como Duelo.”
La imagen llega a cubrir un faltante, la ausencia se anula con la representación. Ella brota en ese punto de encuentro que se da entre el pánico ante el cosmos, ante la muerte, y el inicio de una técnica… Ante la descomposición por la muerte, la recomposición por la imagen. Y es precisamente por su carácter de huella, por ese real que quema la imagen transfiriéndole su singularidad irreductible, que la fotografía tiene mucho que ver con el duelo – la muerte – y con el deseo. Ahí se anclan los valores de reliquia y de fetiche de este tipo de imágenes. Ellas pueden estar descoloridas, deterioradas, pueden ser imprecisas, borrosas, pero tienen un poder irracional sobre nosotros que nunca podrá tener el más preciso dibujo de un rostro: al ser huella se beneficia de una transferencia de realidad de la cosa sobre su reproducción[2].
El trabajo del duelo, llevado a la obra en medio del aprendizaje, surge a medida que se empieza a indagar en las circunstancias que rodean todo el tema respecto a la imagen, a la reflexión y al entorno personal respecto a situaciones y vivencias que nos obligan a adquirir una razón para hacer del dolor y la tragedia, un impulso vital para sublimar ese axioma que dice: “no se hace arte a pesar de nuestros dolores sino justamente por ellos.”
Hacer del duelo un signo artístico, no pretende generar opiniones en cuanto a la moral, ni atacar los conceptos de ritual que cada persona tiene determinado, tampoco se trata de aprovechar de manera irreverente los restos de quienes ya no hacen parte de esta realidad y mucho menos detenerse en la imagen de un cadáver que ya no trasciende en ningún aspecto; la recurrencia de la memoria basta para corroborar que los seres ausentes continúan presentes si aun no se olvidan y suficiente hay con ocupar los lugares habitados por ellos o encontrar interminablemente sus pertenencias. Partir de este hecho constituye un acto de profundo respeto y reverencia, muy lejos del morbo de la evidencia de la muerte; esta intención es mucho más que la excusa de un trabajo con una carga simbólica, buscado y apoyado en los hechos de los demás o en motivos ajenos, el hecho mismo de ser una experiencia personal hace necesario que sea llevado al campo artístico y constituye un bagaje suficiente tanto para la vida, como para la manifestación de un trabajo en arte, por ser un trance que puede llevar a quien lo padece, al borde del abismo, convirtiéndose en un acicate para recuperar, reconstruir y sobrevivir.
Cuando nos apropiamos de nuestra experiencia, inclusive lo hacemos para decir que existe belleza aún en el dolor. Esto no es nada nuevo puesto que ya los artistas habían promulgado este estado de cosas frente a los desastres de la guerra, las iniquidades de la tragedia, el hambre y la enfermedad pero ahora se manifiesta también en otras formas; la modernidad nos ha llevado a dudar constantemente de todas las formas de dominio establecido, sea este conceptual, político o ideológico. Frente a este contexto se plantea la imaginación, la duda y la perplejidad; pero siguen existiendo diversas formas de representación.
Se encuentran formas de expresar lo más sublime y lo más banal, el dolor y el gozo, las alegrías y las tristezas; disfrutando las contradicciones porque en ellas el hombre halla el modo de encontrarse con la incertidumbre. Sin duda el artista erige mundos a través de la obra, no es en ningún momento, el demiurgo pérfido determinado por algunas corrientes del arte, más bien es el creador de nuevas posibilidades en el espacio poético que le señala horizontes aparentemente inalcanzables. De este modo, la obra es motivo para expresar lo que la vida pronuncia infatigablemente al oído MEMENTO MORI, recuerda que has de morir, pero para trascender en la comprensión de que la muerte es una exhortación, no con el propósito de experimentar temor, ni para aprender a morir, sino para advertir que el viaje de la vida también llega a su final.
[1] VELEZ, Juan Fernando. Periódico EL TIEMPO. 2 de noviembre de 2006. Pág. 1-5
[2] Restrepo, Camilo. La Foto de identidad Fragmentos para una estética. Pág. 42-43
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Conservación de los Recuerdos

Los Famas para conservar los recuerdos proceden a embalsamarlos de la siguiente forma:
Luego fijado el recuerdo con pelos y señales lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala con un cartelito que dice “Excursión a Quilmes”, o “Frank Sinatra”
Los Cronopios en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: “No vayas a lastimarte” y también, “Cuidado con los escalones”.
Es por eso que las casas de los Famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los Cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los Cronopios, y los Famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas estas todas en su sitio.
miércoles, 29 de agosto de 2007
Los Rincones de mi Casa


Gaston Bachelard
“Los rincones de mi casa” también surge a partir de la experiencia personal, de situaciones que nos llevan a tomar y abrazar fuertemente la historia familiar que se ha construido por largos años en casa, como quien lleva en sus manos un gran tesoro. Si el proyecto se instauró en la poética entrañable de la memoria, sería imperdonable dejar de lado aquel lugar de memoria como es La Casa, antes de realizar el libro comienza una experiencia o mejor un proceso que atrapa cada día más, tal como lo diría Bachelard en su Poética del Espacio, (1957),…los valores de protección y de resistencia de la casa se transponen en valores humanos. La casa adquiere las energías físicas y morales de un cuerpo humano. Y es de esta manera como la casa ha sobrepasado el concepto de simple forma geométrica, de escritura y notaria, ha tomado la forma de un ser, de compañera y consejera y porque no, de madre. Allí suceden los acontecimientos que hacen posible nuestra humanidad, los ratos de tedio, de soledad, de reflexión, de descanso, de afectos y de ocio.
La casa como “espacio de intimidad” es el primer lugar del ser humano, aquí se encuentra con él mismo para proyectar en ella toda su interioridad; en este espacio sucede su diario vivir, los encuentros con los espejos, las ventanas, los muros tal y como es él, de esta manera la casa se convierte en una forma de ser, en su prolongación. Una casa es un diario que contiene las obras completas de una familia sin importar la cantidad de miembros que la conformen; una pequeña sociedad que se ordena, se clasifica y se distribuye de acuerdo a sus propios parámetros por los subespacios que a su vez se identificarán con sus habitantes.
Este lugar es el rincón del mundo el se encuentra repleto de sentimientos, secretos, ecos de risas y voces, en ella se tejen como una telaraña las edades del hombre. Es preciso recurrir al tema de la memoria pues los rincones de la casa no son más que eso… rincones de memoria, rincones en donde se dibujan imágenes domesticas, imágenes que aluden a la poética entrañable de las memorias y el olvido ya que ella pertenece al mundo de los recuerdos. Son esos mismos recuerdos los que le dan el valor tan especial a la casa, especialmente los recuerdos infantiles, para esa época no existían divisiones todos los espacios eran habitables y lugares propicios para el juego aunque nos fueran prohibidos; a medida que pasan los años y vamos consumando las diferentes etapas de nuestra vida, varían los acontecimientos y las vivencias, así pues, el concepto de casa que ya se ha establecido se va tornando más valiosa de acuerdo a la intensidad de los episodios.
He aquí unos versos, que cubre de sueños los recuerdos de una casa natal; William Goyen (1954) en la casa de Aliento:
”pensar que pueda venir al mundo en un lugar que en un principio no sabríamos nombrar siquiera, que se ve por primera vez y que, en este lugar anónimo, desconocido, se pueda crecer, circular hasta que se conozca su nombre, se pronuncie con amor, se le llame hogar, se hundan en el las raíces se alberguen nuestros amores, hasta el punto que, cada vez que hablamos de él, lo hagamos como los amantes, encantos nostálgicos, y poemas desbordantes de deseo”[1]
La concha, es la espiral que nos contiene; ella es nuestra dueña y nosotros somos sus dueños, el tiempo ha sido testigo de todas las caricias y cuidados que han quedado grabados en sus paredes como forma de retribución al beneficio que brinda cuando la ciudad no nos merece. El cuarto de reblujo, la habitación del que se exilió, la sala convertida en cuarto de dormir; algunas son tan grandes que el mismo silencio hace eco; otras por el contrario, son tan pequeñas que ponen a prueba la intimidad de sus moradores.
Para cada casa hay un concepto particular acerca del orden y el desorden, el desorden hace parte de sus propios códigos; de esta manera se presenta la realidad de los individuos posiblemente el reflejo de su interior, ahí está la verdad de cada hombre, afuera se confunde, se camufla, se pierde; entonces esta relación de “afuera” y “dentro” se torna mágica.
Mejor que “botar la casa por la ventana” es avistar al mundo desde las entrañas de la casa, es el acto más sincero hacia ambos; “relatarle a mi casa que las ciudades invisibles siguen siendo mis preferidas y comunicarle al mundo lo universal que resulta ser “mi casa”.
[1] GOYEN, William. La casa de aliento. Pág. 67. Op. Cit. BACHELLARD, Gastón. La Poética del
Espacio. 1957. Pág. 90.
Del Jardín de la Memoria


Llevar a cabo el elogio del olvido no implica vilipendiar la memoria, y mucho menos aún ignorar el recuerdo, sino reconocer el trabajo del olvido en la primera y detectar su presencia en el segundo...
…recuerdos o huellas, volveremos más adelante a ellos-, lo que queda es el producto de una erosión provocada por el olvido. Los recuerdos son moldeados por el olvido como el mar moldea los contornos de la orilla
Marc Augé
“Del jardín de la memoria” corresponde al inventario de palabras que se encuentran ligadas al conjunto de recuerdos más asidos a la memoria convocados a través del tiempo, por medio de éxodos o sencillamente porque reaparecen de manera fugaz sin ser citados como nos recuerda San Agustín cuando recurre a la memoria para pedirle algo:
La memoria atesora los recuerdos a través de imágenes después de acceder por los sentidos como cruzando una puerta, ya que no podemos retener las cosas físicamente; de esta manera, la imagen constituye el modo de reafirmar su presencia y su paso en un momento de nuestra vida y podemos tener acceso a ellas evocándolas, de esta misma forma regresan al lugar de donde fueron despertadas.
El inventario o glosario es una mínima parte del imaginario que se ha fundado en la memoria como producto de vivencias que marcan y dejan huellas que solo el olvido puede borrar. Son palabras-imagen, palabras-visuales, muchas de ellas también presentes en el imaginario colectivo.
Así pues, la memoria conserva desde colores y formas, percepciones sonoras, sabores, olores hasta recuerdos de lo blando, lo duro, lo suave y lo áspero; incluso las doctrinas de las artes liberales, es decir, de la Memoria Intelectual de la que hace referencia San Agustín:
“…en ella se conservan todos los conocimientos adquiridos en el estudio de las artes liberales que no han sido olvidadas todavía, y están como bajo custodia en un lugar todavía más interior, aunque este no es en realidad un lugar. En esta memoria no tengo ni lugares, ni imágenes, sino que en ella poseo las realidades mismas. Porque la idea de lo que es la literatura y el arte de disputar y el discernimiento de los diversos géneros en que se dividen las cuestiones; y todo cuanto de eso he llegado a saber lo conservo en la memoria de un modo tal que no queda fuera de mi aquello cuyas imágenes conservo”[2].
Para citar algunas de esas palabra-imagen que reposan en lo más secreto, tomadas del libro Del Jardín de la Memoria:
Duelo
Remendar
Poética del olvido
Pá
Tejido
Pérdida
Fragmento
Enero 5
Madre
Casa
Vestido
Enoe
Ofelia
Mujer
Santa teresa
Tiempo
En el tema de la memoria el olvido también cumple un papel muy importante en tanto que es un componente más de la memoria.
A los recuerdos que ya ha velado el peso del olvido, como los recuerdos de la primera infancia que difícilmente logramos atrapar en la telaraña del tiempo. ¿En dónde ha quedado puesto?, ¿En dónde sentar la búsqueda? pero resulta que olvidar no es tan desfavorable como parece, vale la pena recordar, pero también dejar desvanecer y olvidar.
domingo, 19 de agosto de 2007
Estar en la Memoria

Octavio Paz
Desarrollado como libro de artista, esta obra es la recopilación minuciosa de documentos de identidad conservados por su valor como son: la cédula, el registro civil de nacimiento, los fragmentos del álbum de la infancia, fotos de identidad, algunas de ellas, con maquillaje y accesorios diferentes que revelan un cambio de imagen o personalidad por un instante y manuscritos que aluden al registro para dar constancia de momentos que corren el riesgo de olvidarse.
Estar en la Memoria a través de imágenes de una persona conocida o desconocida pero no lejos de tener un sentido de autorreconocimiento, de proyección o de regresión.
Una foto no es una simple copia de un acontecimiento, de un deseo de permanecer o de una obligación establecida por la sociedad, va mucho más allá del deseo de permanecer, de aproximarse a una fecha especial; todas estas costumbres pertenecen al ritual llevado a cabo en casi todos los hogares, seguir continuamente los mejores instantes, es así como se organiza casi en orden cronológico, la foto del matrimonio de los padres, la mamá y(o) tías en embarazo, la llegada de los primeros bebés recién nacidos (no puede faltar el mechón de pelo al lado), los bautismos, los cumpleaños, los paseos, los viajes y las que no se pueden pasar por alto, la del sorprendido que alcanza a cubrirse el rostro enojado y la del borracho; hasta que llegan los primeros nietos y la historia se repite: mas fotos y más álbumes.
Es muy posible que el álbum de familia varíe de acuerdo al material, medio de distribución, tipo de imagen y hasta la clase social, sin embargo, su función sigue siendo la de conservar.
Y es que es tan importante la Imagen como la “mirada”.
Entonces la imagen y la mirada actúan inseparablemente. ¿Alguna vez nos hemos preguntado que sería de nosotros sin una imagen propia de nuestro rostro?, lo que si tenemos claro es que casi todos hemos sido objeto de burlas o algún comentario con respecto a los documentos de identidad, especialmente la cédula y, seamos sinceros, en el fondo nos cuesta ver que a esa imagen siempre le queda faltando o sobrando algún detalle, nos interesa salir lo mejor posible, pues este debe ser el medio de control más necesario, sin ella no existimos ante la sociedad, con la mayoría de edad, cada uno debe tener una cara ante el estado- (...)Pero la cuestión es la foto de identidad. Se decía que los documentos de identidad son una forma de control ejercida por el poder; a través de éstos se registra a las personas (cada ciudadano debe tener una cara ante el estado) y se hace publica su identidad. ¿Qué pasa entonces cuando se identifica a una persona? ¿Qué atrapan de ella esos documentos y que dejan por fuera? ¿Que tipos de sujeto se construyen con esas fotos que carecen de contexto y que nacen unidas a lo publico? ¿Que pasa con su recepción?”[2]
La foto o los documentos de identidad, tienen todo excepto intimidad, son pasados de mano en mano; la intimidad va más allá de ser una toma fotográfica, ese rostro se escapa del que realmente se es, es la máscara de mi verdadero yo, pero, ¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi identidad? El término persona del latín personata es traducido como mascarada, es decir, persona desde su etimología significa máscara. Entonces La foto de Identidad no es más que la imagen de una máscara; esa imagen no revela quien soy, los gustos, los sentimientos, el carácter, la personalidad, las debilidades o puntos de vista, entre otros.
(Pardo, 1996b, p. 47. Citado por Camilo Restrepo)
De manera que, intimidad-identidad van de la mano aunque en lugares opuestos, así pues, la imagen de identidad es cuestionable.
No obstante, en los álbumes familiares encontramos además de unas cuantas fotos tamaño cédula, las fotos narrativas; esas que no pueden ser sin un relato, y llevan impresa una historia, aún cuando son personas que apenas conocemos.
“mas allá de las poses fijas, de los estereotipos, los clichés, los códigos caducos, más allá de los rituales del ordenamiento cronológico y la inevitable escansión de los acontecimientos familiares (nacimiento, bautismo, comunión, casamiento, vacaciones, etc.), el álbum de familia es siempre un objeto de veneración, cuidado, trabajado, mantenido como una momia, guardado en un cofre (y con los primeros dientes del bebé o el mechón de pelo de la abuelita); se lo abre con emoción, en una especie de ceremonial vagamente religioso, como si se tratara de convocar a los espíritus(…)”[3]
De alguna manera las fotos del álbum familiar nos corroboran nuestro paso por el mundo, nuestra certeza de existir ya que nos aseguran la evidencia de un pasado expresado en momentos de tiempo y lugar. Rachel, la replicante que se cree humana en Blade Runner, (1982) guarda como testimonio de su infancia una foto con la que asocia el recuerdo en que fue picada por una araña, lo que le asegura su condición humana impresa en la memoria.
Estar en la Memoria hace una reflexión acerca del valor dado al álbum infantil, a ese monumento tan enaltecido en el hogar. El trabajo recoge algunos fragmentos de esta índole, asociado con fotos de identidad, y algunos documentos como la cédula, la boleta de bautismo y el registro civil.
[1] DEBRAY, Regis. VIDA Y MUERTE DE LA IMAGEN. Ediciones Paidós Ibérica, S.A., Barcelona,
1994. Pág. 38.
[2] RESTEPO, Camilo. LA FOTO DE IDENTIDAD. Fondo Editorial Universidad EAFIT. Colombia,
2002. Pág. 50
[3] DUBOIS, Philippe. EL Acto Fotográfico. Op. Cit. Camilo Restrepo. La foto de identidad. Pág. 43
viernes, 17 de agosto de 2007
Confesiones de Penélope

Ganadora Primer Premio Categoría Artistas en Formación Muestra Departamental de Artes Visuales de Caldas 2007.
Este apartado intuye la relación entre arte y cotidianidad. No hay que buscar lugares o espacios con un carácter particular, ni temas o personas con características especiales para hallar la relación que existe entre arte y universo; así lo ha señalado Javier Gil en “En los Jardines de Venus” (2003)
…la belleza se posa en las cosas vulgares y mundanas. No es territorio exclusivo de las artes, ni de los discursos que buscan alguna verdad a nombre del arte o del espíritu. Pertenece a la vida y no es colonizable ni localizable, emerge en cualquier lugar y momento. No hay que generar un espacio aparte para hallar la belleza; de hecho buscarla en algún lugar o en alguna practica particular supone privarse de verla en el resto de la existencia”[1].
Si bien es cierto que las experiencias vivenciales no se pueden ignorar cuando se ingresa al territorio de la estética, el arte puede responder a diversos temas incluso en medio de la cotidianidad, de la sencillez muy cercana a las tradiciones de oriente, éstas se fundan más en la sencillez de las cosas y en cuanto a esto es importante rescatar la condición de la existencia femenina en la historia de la humanidad; la presencia de la mujer en el arte es un espejo que deja apreciar la maternal relación que puede establecer el ser humano con el universo.
Y más adelante, expresa el mismo autor de manera muy bella: Aprender a captar lo sustancial en lo accidental –lo grande en lo pequeño, un universo en un detalle, una existencia en un gesto-, es habilidad perceptiva propia de quien sabe ser mujer.
La metáfora está inscrita en la tragedia griega La Odisea: Penélope, la mujer que espera al héroe mientras teje incansablemente, en una semblanza de la paciencia y el estoicismo. Su obra está hecha de la espera interminable y de la confianza obstinada en el regreso de su amado, mientras lo hace el mundo se cae a pedazos: espera reconstruirlo con su labor incansable.
Confesiones de Penélope es un conjunto de tambores pequeños de bayadera, aquellos en los que bordaron las abuelas por mucho tiempo. Cada uno contiene una relación entre mujer-arte, mujer-tiempo, mujer-universo, mujer-casa. Fotos, agujas, retazos, ganchos, trozos de hilo – objetos íntimamente recordados porque representan un mundo cotidiano que identifica a un grupo especifico en la sociedad como son las costureras, las modistas; poniendo en evidencia la manera de percibir el mundo, además de aludir a la actividad doméstica de muchas mujeres, otorgándoles un valor ritual y la validez como prueba de una cultura que conlleva a la construcción de la mujer como categoría contenida en lo humano.
[1] GIL, Javier. Vigencia de la Belleza. Revista Ojo de los Programas de Arte y Diseño
de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. 2003. Pág. 10.
In Memoriam



In Memorian es pasado (dis)continuo, recordado y evocado por medio de un lenguaje pictórico que se caracteriza por una narrativa afectiva, es una propuesta que ofrece un homenaje a un ser querido que ha partido, no como una experiencia general o realidad cotidiana, sino como una experiencia personal pero que establece relaciones entre un colectivo. Este homenaje es un trabajo cargado de palabras visuales e imágenes convertidas en palabra, elementos poéticos íntimos; en el proyecto se pretende revelar claramente la mirada frente a la muerte a partir del arte.
QUOTIDIE MORIMUR es decir Morimos cada día; cada momento de nuestra existencia es un paso hacia la muerte, aún así la muerte continúa siendo uno de los grandes interrogantes del ser humano en su travesía por el mundo. Decía Fustel de Coulanges (1864), “Posiblemente fue a la vista de la muerte cuando el hombre tuvo por primera vez la idea de lo sobrenatural y decidió esperar más allá de lo que veía. La muerte, que fue el primer misterio, pone al hombre en el camino de los otros misterios, eleva su pensamiento de lo visible a lo invisible, de lo pasajero a lo eterno, de lo humano a lo divino”[2]
La separación de nuestros seres queridos ha sido y seguirá siendo uno de los acontecimientos más devastadores que podemos vivenciar, y aunque nos resistimos a aceptarlo pertenece a la comedia de la existencia. Morir hace parte de nuestra naturaleza y darle un valor ritual es parte de cada cultura, no hay cultura que no se caracterice por su manera de manifestar la pérdida y el duelo.
”Cada civilización trata la muerte a su manera, por lo cual no se parece a ninguna otra; y cada una tiene sus formas sepulcrales; pero no sería ya una civilización si no la tratara de alguna manera (…)”[3]
“Toda cultura se caracteriza por su manera de aprehender y tratar la muerte; sus propios ritos fúnebres, sus práctica de duelo y sepultura, su propia valoración de la existencia, de la vida colectiva o de la vida individual. No hay cultura sin culto a los antepasados, sin ritualización del duelo, sin lugares y modos institucionales de sepultura”[4]
Quizás más trágico que ese momento es precisamente la ritualización del duelo, este comprende una serie de etapas, todas de igual importancia, y es que la muerte por más natural que sea, es el misterio que nos humaniza. El trabajo del duelo, cuando la muerte nos visita, se lleva a cabo a partir de los recuerdos vivenciales, materiales, afectivos y entre más nítida es la imagen del ausente, más estremecedora es la experiencia. Lo que quiere decir que lo que se imagina no se pierde, por lo menos en nuestra memoria. Ese valor de la imagen en el proceso de duelo es recurrente no solo en la fotografía; los exponentes del séptimo arte han producido cintas en las que se refleja una vez más el hecho de la muerte y el trabajo del duelo para citar algunos: Sexto Sentido, Tan lejos y tan cerca o su versión hollywoodense Ciudad de Angeles, Ghost, Hiroshima Mon Amour.
“El trabajo del duelo pasa así por la confección de una imagen del otro que vale por un alumbramiento. Si esa génesis se confirma, la estupefacción ante los despojos mortales, descarga fundadora de la humanidad, llevaría consigo a un mismo tiempo la pulsión religiosa y la pulsión plástica”[5].
El enfrentamiento con el cuerpo nos lleva a esa pulsión fundamental cuando nos reflejamos en el espejo de la decadencia, y la pérdida. Nos sentimos llevados a otro lugar donde la imagen se convierte en la presencia ausente del objeto perdido, y todo lo que nos queda es la nostalgia, la melancolía que nos dice cómo llenar el espacio vacío de la extinción.
In Memoriam es un homenaje en medio del duelo y significa la manera más poética de acercarse al que ya se ido, es reconocer la pérdida en todos los aspectos, y liberar sentimientos para reinventar la imagen del ausente. Las imágenes fotográficas, casi siempre tan evadidas en el trabajo del duelo, son justamente el apoyo para este trabajo; una imagen que se dibuja en medio de poemas, canciones y frases que amplían la mirada de la pérdida, sin desconocer que los sentimientos de tristeza y nostalgia, no impiden descubrir y expresar la belleza aun en el dolor.
[1] Aninat, Teresita. Tesis de grado “EN MEMORIA”. Universidad de Chile. 2004. Pág. 46
[2] Op. Cit. Debray, Regis. VIDA Y MUERTE DE LA IMAGEN. Ediciones Paidós Ibérica, S.A.,
Barcelona, 1994 Pág. 26
[3] DEBRAY, Regis. VIDA Y MUERTE DE LA IMAGEN. Ediciones Paidós Ibérica, S.A.,
Barcelona, 1994. Pág. 25
[4] DERRIDA, Jacques. Aporías; Morir – esperarse(en) “los límites de la verdad” Editorial
Paidós, Barcelona, 1998. Pág. 77
[5] DEBRAY, Regis. Vida y Muerte de la Imagen. Ediciones Paidós Ibérica. Barcelona,1994.Pág. 26